Después de ocho meses y 570 millones de kilómetros de viaje, un gran robot de la NASA se posó suavemente en Marte. Llamado “Curiosity”, el autómata encarna el deseo humano de viajar a otros planetas, zambullirse en lo desconocido, superar los límites y desarrollar soluciones tecnológicas.

Viajar a Marte es un sueño atávico de los seres humanos. Pero ya no es asunto de ficción sino también de la investigación aplicada de ingenieros, geólogos, astronautas, empresas y gobiernos. La mayor parte de los intentos de explorar Marte fueron fallidos. Pero ahora, con una inversión de 2.500 millones de dólares, Estados Unidos logró llevar un laboratorio científico rodante al planeta rojo para analizar la composición de su suelo y su atmósfera.

Colocar al robot Curiosity (o “Mars Science Laboratory”, como lo llaman los científicos) en suelo rojo no fue tarea fácil. Por su gran tamaño –aproximadamente el de un auto familiar- no pudo ser lanzado envuelto en airbags, sino que hubo que frenarlo con un paracaídas y bajarlo con una especie de grúa aérea equilibrada por la acción de retrocohetes.

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A las 2.30 de la madrugada del lunes 6 de agosto (hora argentina), los científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, que controla la misión, festejaron el amartizaje exitoso del robot. Minutos después, las primeras imágenes en blanco y negro confirmaron que Curiosity llegó vivito y coleando. Entre los que reían y aplaudían el logro figuraba el ingeniero argentino Miguel San Martín, a cargo de las últimas misiones robóticas de la NASA a Marte.

Durante los próximos dos años terráqueos (uno solo en términos de la órbita marciana alrededor del Sol) , los 10 sofisticados instrumentos que lleva a bordo Curiosity se dedicarán a tomar fotografías en alta definición, recoger muestras de roca, estudiar el clima y determinar el nivel de radiación cósmica en la superficie del planeta.

El ingeniero argentino Miguel San Martín, a cargo de la navegación de Curiosity, explica el viaje de Curiosity.

La idea básica del laboratorio robótico enviado por la NASA es descubrir si alguna vez hubo vida, aunque sea microscópica, en Marte. Además, la misión es evaluar si los humanos podrán establecer una colonia en el futuro. Vivir en Marte es el mayor desafío.