Avion_1.jpgSolar Impulse es el primer avión que funciona sin una gota de combustible, diseñado por Bertrand Piccard para demostrar la posibilidad de volar día y noche con una energía completamente solar. Está construido en fibra de carbono, dispone de casi 12.000 placas fotovoltaicas que recubren sus alas de 63,40 metros de envergadura (equivalente a la de un Airbus A340). Mientras que en la cola lleva 880 células más. Todas alimentan cuatro motores eléctricos que disponen de una potencia promedio similar a la que utilizaron los hermanos Wright en 1903 en el primer vuelo a motor.
El aparato, llamado HB-SIA, pesa 1.600 kilos, vuela a una velocidad media de 70 kilómetros por hora y tiene en el interior de su cabina espacio para una única persona sentada. Para asegurarse de que la energía creada se administrara con eficacia, el equipo desarrolló baterías y motores de alto rendimiento, todos controlados por una computadora central que permite la optimización de uso de la energía durante los vuelos.
El diseño, una especie de libélula gigante, ya entró en la historia de la aeronáutica cuando en junio de 2010 realizó su primer vuelo de 24 horas sin interrupción siendo impulsado sólo por paneles solares y baterías.
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En Julio de 2012 este avión completó su primer vuelo intercontinental de 6.000 kilómetros que lo llevo hasta Ouarzazate, en el centro de Marruecos, con escalas en Madrid y Toulouse (Francia). Este vuelo intercontinental es el último ensayo antes de una vuelta al mundo planeada para el 2014.
Un aspecto importante de este proyecto es que el objetivo de su creación no era usar la energía solar en una aeronave, sino demostrar que podemos lograr objetivos increíbles, casi imposibles con las nuevas tecnologías sin combustibles fósiles.
Una enseñanza que deja esta hazaña es que es necesario un cambio en la mentalidad de las personas para que comiencen a utilizar cuanto antes las nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente.
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