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Carros a Pruebas de Choques
Los altos índices de siniestralidad en nuestras carreteras han hecho despertar la conciencia de los fabricantes de automóviles que no cesan de incorporar nuevas tecnologías con el fin de hacer más confortable el vehículo, al mismo tiempo que intentan aumentar la seguridad en caso de colisión. Todo ello con el fin de garantizar, en la medida de lo posible, la máxima protección no sólo de los ocupantes del propio vehículo, sino también de que los ocupantes de otros vehículos.
Los fabricantes de autos, en conjunto con diversos investigadores, realizan cada año los llamados crash tests, que no son otra cosa que las pruebas de choque de sus diversos modelos. Es posible que las investigaciones acerca de las causas y soluciones a los arrollamientos y colisiones se hayan iniciado hacia los años 1930 en Estados Unidos. Con la introducción vertiginosa del automóvil como parte integral de la vida de las personas emergió el problema de las muertes a causa de choques y atropellamiento.
Actualmente las distintas marcas realizan múltiples pruebas de choque, enmarcadas dentro de una normativa, antes de lanzar al mercado un nuevo modelo. Para estos ensayos se utilizan maniquíes que reciben los impactos durante los choques y volcamientos.
Las estrategias para la reducción de daños y calidad de servicio, han llevado a los fabricantes de carros a desarrollar maniquíes cada vez más similares al ser humano en peso y estatura con el fin de obtener resultados veraces.
Tal y como se conoce hoy en día un automóvil, no sería posible sin la existencia de la informática aplicada en la industria. En todo el proceso, desde que se toma la decisión de crear un nuevo modelo de automóvil hasta que éste es vendido, la informática es imprescindible. En la actualidad, los programas de CAD (Computer Aided Design) son utilizados como herramienta de apoyo para los ingenieros de la industria del automóvil ya que facilitan su tarea en todas las facetas del diseño.
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